Una
educación práctica: ¿Por qué los grados en humanidades hacen grandes empleados?,
tiende a aceptar que el empleo remunerado es el principal objetivo de la
educación.
Como
especialista en el filósofo y educador del siglo XX John Dewey, ha estado observando estos debates con interés. Dewey
hizo, posiblemente, las contribuciones más significativas del siglo pasado al
desarrollo del pensamiento educativo. Entre otras cosas, criticó
influyentemente la educación concebida como “mera preparación
para la vida posterior“.
Recordar a
Dewey plantea preguntas pertinentes sobre la misión fundamental de la educación
hoy en día. ¿Es el objetivo principal de la educación proporcionar un yugo
acolchado para la población activa preexistente en el estado? ¿O es, en
conjunto, mejorar nuestras vidas?
El
propósito de la educación
En el siglo XIX, la defensora de los derechos de las
mujeres Margaret Fuller criticó la práctica de educar a las niñas solo para ser
esposas y madres. “Un ser de alcance infinito”, escribió,
“no debe tratarse con una visión exclusiva para relación alguna. Dé al alma el
curso libre … y el ser será apto para cualquiera y cada una de las relaciones
para las que pueda ser llamado “.
En mi opinión, la política educativa en los Estados
Unidos hoy en día es de una manera tangible tan restrictiva como la que criticó
Fuller hace más de 150 años. Para muchos, la misión de primaria, secundaria y
de la educación superior es, en palabras tristemente famosas del gobernador de
Wisconsin Scott Walker, “desarrollar los
recursos humanos que satisfagan las necesidades de población activa del estado“.
Sea lo que sea que uno pueda pensar en la política de Walker, su
perspectiva general no es extraña. Tipifica la opinión de que la educación es
principalmente una manera de alimentar a la industria con mano de obra
cualificada, y está en tensión con el objetivo de preparar a los estudiantes
“para cualquiera y cada una de las relaciones para las que pueda[n] ser
llamado[s]”.
En lugar de educar a personas completas para el
crecimiento a lo largo de toda la vida, este “modelo industrial” trata la
educación tan solo como otro
sector de la economía. Desde este punto de vista, el trabajo de
la educación es fabricar mano de obra cualificada, y se espera que lo haga de
una manera que sea lo más eficiente posible. El conocimiento es visto como una
mercancía, los maestros y profesores son vehículos de entrega de contenido y
los estudiantes son ya consumidores ya productos manufacturados.
![]() |
| Educan a las niñas sólo para ser madres y esposas |
Las instituciones educativas que siguen el modelo
industrial son vistas como mercados en los que adquirir y entregar contenido. Y
cuando hay matrícula de por medio, ésta es simplemente el precio justo para
acceder a ese contenido.
¿Qué
pierde la sociedad?
Cuando se describe de esta manera, parece un enfoque frío
e inhumano de la educación. Sin embargo, los dos principales partidos políticos
estadounidenses parecen haber adoptado el modelo industrial. Los partidos
pueden estar en desacuerdo sustancial sobre los detalles de cómo proporcionar
la educación, pero los valores no económicos no merecen su atención demasiado a menudo.
Afirmo que algo se pierde cuando tratamos la educación como nada
más que un sector de la economía industrial.
Es cierto que muchos objetivos específicos de la
educación están, y deben estar, definidos por nuestra infraestructura
económica, como la demanda de un énfasis curricular, eso no significa que nuestro objetivo
educativo primordial debe centrarse en esto. Capacitar a los estudiantes
exclusivamente para ajustarse a las especificaciones existentes no sólo ahoga
la imaginación y la innovación, sino que también dirige a los estudiantes por
los mismos canales que están implicados en nuestros problemas sociales,
económicos, ambientales y geopolíticos. Creo que esto sacrifica nuestra mejor
esperanza de hacer las cosas mejor.
Y así llegamos a John Dewey. De niño, realizaba tareas
habitualmente en la granja de su abuelo en las afueras de Vermont.
Posteriormente, lamentaría que esos productivos suplementos ocupacionales a la
educación formal estuvieran eclipsados casi completamente por la urbanización y
la mecanización. Buscó maneras de llevar la vida diaria al aula para que la
educación pudiera hablar a la vida.
Pero hay que hacer una distinción importante. En un
enfoque, puedes infundir educación con contenido que hable de salidas
potenciales – la llamada “vida real”. Por otro lado, podrías permitir que la
infraestructura económica existente sea la única fuerza impulsora tras la
práctica educativa. Esto último, en palabras de
Dewey, convierte a estudiantes y profesores en
“instrumento [s] en la realización del dogma feudal de la predestinación
social”.
El primero es lo que la mayoría de los educadores
esperan: estudiantes que se convierten en participantes en la redirección
inteligente de la sociedad.
Culturas de imaginación, crecimiento y
realización
No sólo el modelo industrial de educación debilita la
acción social inteligente, sino que también sacrifica el enriquecimiento
personal.
Una institución educativa es capaz de capacitar a más
estudiantes con menos maestros o peor pagados, igual que un sector industrial
puede producir más ropa, automóviles o proteína animal para satisfacer las
demandas del mercado con menores costos generales. Estos productos se pueden
comprar a un precio relativamente bajo y se utilizan para, o se ponen a
trabajar para producir, más cosas.
¿Pero qué otra cosa producimos involuntariamente cuando la
educación (o la industria, para el caso) se hace “eficiente” de esta manera?
Por ejemplo, ¿hacemos que las vidas sean más pobres? ¿En palabras de Dewey,
hacemos la vida más “congestionada,
apresurada, confusa y extravagante“?
Tal y como se ve a través de una estrecha lente
utilitario-industrial, simplemente no está claro cómo la educación podría
abordar el crecimiento personal, la comunidad y la calidad de vida. Si no se
aborda, creo que corremos el riesgo de marginar estos aspectos del
enriquecimiento individual.
Democracia y educación
Las escuelas son nuestros principales medios culturales
para educar a ciudadanos libres que puedan participar de manera inteligente y
creativa en este esfuerzo. La educación es cómo invertimos en el futuro de
nuestra democracia.
Bajo las condiciones económicas y sociales de hoy, ¿qué significa si la “educación para la mano de obra del estado” es la principal misión de las escuelas? ¿Sacrifica la calidad de la vida presente de un estudiante en aras de un bien prometido? ¿Apoya un sistema de privilegios estático, un consumo frenético e insostenible y una eficiencia que amortece?
Dewey argumentó, en oposición, que todos deberían tener la oportunidad de una educación reflexiva críticamente y rica en ocupaciones que enfatice el crecimiento, el desarrollo emocional, el compromiso imaginativo, la vitalidad estética, la responsabilidad social y el cuidado. Desde primaria y secundaria a la universidad, esta educación puede ayudar a establecer las condiciones para el enriquecimiento personal, la investigación crítica y la participación democrática.
Bajo las condiciones económicas y sociales de hoy, ¿qué significa si la “educación para la mano de obra del estado” es la principal misión de las escuelas? ¿Sacrifica la calidad de la vida presente de un estudiante en aras de un bien prometido? ¿Apoya un sistema de privilegios estático, un consumo frenético e insostenible y una eficiencia que amortece?
Dewey argumentó, en oposición, que todos deberían tener la oportunidad de una educación reflexiva críticamente y rica en ocupaciones que enfatice el crecimiento, el desarrollo emocional, el compromiso imaginativo, la vitalidad estética, la responsabilidad social y el cuidado. Desde primaria y secundaria a la universidad, esta educación puede ayudar a establecer las condiciones para el enriquecimiento personal, la investigación crítica y la participación democrática.




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